
Un tren de Rodalies se detiene al norte de Barcelona | Fuente: Wikimedia Commons / Iguadix
El martes 27 de enero de 2026, en Gelida (Alt Penedès), un tren de Rodalies colisionó con un muro de contención que, al parecer, se había desprendido a causa de las intensas lluvias. El accidente provocó una víctima mortal, un maquinista en prácticas, y 37 personas resultaron heridas. Como consecuencia, el servicio de Rodalies quedó suspendido durante al menos cinco días, mientras se producían nuevos desprendimientos en otros puntos de la infraestructura ferroviaria. Los expertos del CIMNE, Sergi Saurí y Marcos Arroyo, ambos doctores en ingeniería civil, han analizado el caso en diversos medios y alertan de un problema estructural que va mucho más allá de un incidente aislado.
La compleja situación de Rodalies
El Dr Sergi Saurí, director de la Unidad de Innovación en Transporte del CIMNE (CENIT), es experto en transporte y movilidad. En entrevistas anteriores ya había advertido de la “situación compleja” que atraviesa la red de Rodalies, que no ha recibido inversiones significativas en más de 30 años. El investigador ha sido entrevistado por 3CatInfo, Catalunya Ràdio, Cadena SER y COPE. Sobre la crisis actual en Rodalies, señala que “no se trata solo de una falta de mantenimiento, sino también de capacidad”. La red ferroviaria presenta una estructura radial muy tensionada, en la que cualquier incidencia se propaga rápidamente por todo el sistema. A ello se suma la falta de inversión: el Ministerio español es responsable de todos los elementos que conforman la operación ferroviaria y, por tanto, de su mantenimiento, pero se ha priorizado “la alta velocidad en detrimento de todos los sistemas metropolitanos”.
Reanudar el servicio con seguridad
Según el Dr Saurí, las inversiones necesarias en mantenimiento no se han realizado en un contexto de crecimiento sostenido de la demanda. El experto considera que “no basta con completar las inversiones actuales”, sino que también es necesario “abordar los límites de capacidad en estaciones clave como Barcelona Sants o Plaça Catalunya”, ambas en el centro de Barcelona. La red de Rodalies es un servicio esencial para el buen funcionamiento de la movilidad urbana y de la economía del país. En este sentido, las medidas para garantizar la seguridad deberían ser prioritarias y aplicables a corto plazo, dentro de los límites de la infraestructura existente: inspecciones más frecuentes de la vía, detección temprana de incidencias y reducciones de velocidad en puntos vulnerables.
Adaptar la infraestructura al cambio climático
Según Saurí, el principal reto del gobierno es “mejorar la capacidad del transporte público”, ya que se considera “la mejor opción para afrontar la creciente necesidad de movilidad” en Catalunya. El cambio climático también juega un papel determinante, pues “nos obliga a replantear cómo diseñamos, mantenemos y planificamos la infraestructura”. Con episodios extremos cada vez más frecuentes e intensos, “es necesario ajustar los estándares de diseño y las estrategias de mantenimiento”, afirma el director del CENIT. Los planes de gestión también deben prever posibles interrupciones del servicio y garantizar alternativas para los usuarios.
La lluvia persistente pone a prueba los muros de contención
El Dr Marcos Arroyo, investigador del clúster de Geomecánica e Hidrogeología, centra su investigación en el estudio del comportamiento del suelo y de las estructuras geotécnicas en la seguridad y fiabilidad de las infraestructuras. El experto ha explicado en 3CatInfo, Catalunya Ràdio y el diario Ara los factores clave que pueden comprometer la estabilidad de un muro de contención. El Dr Arroyo destaca que la lluvia es “uno de los principales desencadenantes de inestabilidades de laderas y el factor que más carga las estructuras de contención”. La lluvia persistente pone a prueba las estructuras: aumenta el peso del terreno y exige un mayor esfuerzo a los muros. Además, con el tiempo, los sistemas de drenaje pueden dejar de funcionar correctamente y aumentar el riesgo de colapso.
Inspección y prevención, claves para la seguridad
Una medida preventiva es la inspección visual, que puede revelar señales de alerta tempranas. Pero en el caso de los muros de contención, este enfoque no siempre es suficiente. Los fallos de drenaje suelen producirse detrás de la estructura y pueden no mostrar síntomas visibles. Por ello se insta a los gestores de la infraestructura a mantener un inventario completo y un plan de inspección sistemática para identificar las partes más vulnerables de la red. Esto permite a los expertos determinar cuáles suponen mayor riesgo en caso de fallo y establecer un orden claro de prioridad en las intervenciones. En cuanto a los desprendimientos, el experto señala que existe una amplia variedad de tecnologías para estabilizar taludes, reforzar muros inestables y proteger el tráfico ferroviario. También pueden instalarse dispositivos de monitorización para detectar movimientos del terreno y activar inspecciones más exhaustivas cuando sea necesario.
Orografía compleja y una red envejecida
La red de Rodalies es extensa, envejecida y condicionada por la orografía compleja del país. El paso del tiempo no ha afectado por igual a todos sus elementos, y algunos tramos son más vulnerables que otros. En un territorio densamente poblado y montañoso, construir rutas alternativas requiere inversiones muy elevadas. Por ello el Dr Arroyo subraya la importancia de priorizar los recursos en un mantenimiento riguroso, una operación diaria segura y una planificación a largo plazo de la infraestructura existente.









